martes, noviembre 3

Simplemente para que me sea mas sencillo escucharla






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jueves, octubre 15

Creía haber escapado a toda preocupación humana


»Soy, como usted habrá deducido, egipcio, pero no un egipcio de esa raza pisoteada de esclavos que habita ahora en el Delta del Nilo, sino un superviviente de aquel pueblo más valeroso y duro que domesticó a los hebreos, arrastró a los etíopes hasta los desiertos del sur y erigió aquellos monumentos grandiosos que han despertado el asombro y la envidia de todas las generaciones de los hombres. Vi la luz en el reinado de Tuthmosis, mil seiscientos años antes del nacimiento de Cristo. Retrocede usted ante mí... Espere, y comprobará que soy más digno de inspirar lástima que temor.

»Mi nombre era Sosra. Mi padre había sido el sumo sacerdote de Osiris en el gran templo de Abaris, que en aquellos días se alzaba en el brazo del Nilo de Bubastis. Me educaron en el templo y fui iniciado en todas las artes místicas de las que habla vuestra Biblia. Fui un alumno aventajado. Antes de cumplir los dieciséis años había aprendido todo lo que podía enseñarme el más sabio de los sacerdotes. Desde entonces estudié por mí mismo los secretos de la Naturaleza, pero no compartí mis conocimientos con nadie.

»De todos los problemas que atrajeron mi atención ninguno me fascinaba tanto como aquellos que estaban relacionados con la naturaleza misma de la vida. Investigué profundamente en los secretos del principio vital. El objetivo de la medicina era combatir las enfermedades. Yo estaba convencido de la posibilidad de desarrollar un método que fortaleciese el cuerpo hasta el punto de impedir que jamás se apoderase de él la enfermedad o la muerte. Es inútil que me detenga ahora en el proceso de mis investigaciones. Además, si lo hiciera, sería muy difícil que usted lo comprendiera. Llevé a cabo mis experimentos en parte con animales, en parte con esclavos y en parte conmigo mismo. Basta decir que, como resultado de mis investigaciones, obtuve una sustancia que al ser inyectada en la sangre proporcionaba al cuerpo la fortaleza necesaria para resistir los efectos devastadores del tiempo, de la violencia o de la enfermedad. No proporcionaba la inmortalidad, pero su poder permanecería durante miles de años. Inyecté la sustancia a un gato y después le sometí a la acción de los venenos más mortíferos. Ese gato vive todavía en el Bajo Egipto. No había ningún misterio o magia en mi método. Se trataba simplemente de un descubrimiento químico, que tal vez pueda volver a realizarse algún día.

»El amor a la vida corre impetuoso en la juventud. Creía haber escapado a toda preocupación humana ahora que por fin había conseguido erradicar el dolor y confinar a la muerte en lo remoto del tiempo. Con gran alegría en mi corazón vertí aquella sustancia maldita en mis venas. Después miré a mi alrededor para ver si encontraba a alguien que pudiera beneficiarse de mi descubrimiento. Un joven sacerdote de Thoth, Parmes, había ganado mi simpatía por su naturaleza seria y la devoción que profesaba a sus estudios. Le hice partícipe de mi secreto y le inyecté mi elixir, puesto que así lo deseaba. Ahora, pensé, nunca me faltará un compañero de mi misma edad.

«Después de este grandioso descubrimiento abandoné hasta cierto punto mis estudios, pero Parmes continuó con renovada energía. Le veía trabajar todos los días con sus redomas y destiladores en el templo de Thoth, pero apenas me hablaba del resultado de sus investigaciones. Yo, por mi parte, me dedicaba a pasear por la ciudad y miraba con exultación a mi alrededor, pensando que todo aquello estaba destinado a desaparecer, y que sólo yo permanecería. La gente se inclinaba al verme pasar, pues la fama de mi sabiduría se había extendido por doquier.

»Había guerra en aquel entonces, y el gran rey había enviado sus soldados a la frontera oriental para expulsar a los hiksos. Se envió también un gobernador a Abaris, que debía mantener la ciudad para el rey. Yo había escuchado las alabanzas sobre la belleza de la hija del gobernador. Un día, mientras paseaba en compañía de Parmes, la vimos pasar transportada sobre los hombros de sus esclavos. El amor me traspasó como un rayo. Se me escapó el corazón. Habría sido capaz de arrojarme a los pies de los porteadores. Era mi mujer. La vida sin ella me resultaba imposible. Juré por la cabeza de Horus que habría de ser mía. Hice el juramento ante el sacerdote de Thoth, pero se alejó de mi lado con el ceño fruncido, tan oscuro como la noche.

»No es necesario que le hable de nuestros amores. Llegó a amarme tanto como yo la amaba a ella. Me enteré de que Parmes pretendía haberla visto antes que yo, y que le había dado a entender que él también la amaba, pero yo sonreía ante aquella pasión, pues sabía que su corazón me pertenecía. La peste blanca hizo aparición en la ciudad y las víctimas fueron incontables, pero yo pasaba mis manos sobre los enfermos y los cuidaba sin ningún temor o recelo. Ella se maravillaba de mi valentía. Entonces le revelé mi secreto y le supliqué que me permitiera emplear mi arte con ella.

»-Tu juventud jamás se marchitará, Atma -le dije-. Las demás cosas pasarán, pero tú y yo, y el gran amor que nos profesamos, sobreviviremos a la misma tumba del rey Chefru.

»Pero ella estaba llena de dudas y no hacía más que poner objeciones tímidas propias de una doncella. «¿Era eso justo? -preguntaba-. ¿Acaso no constituía una burla a la voluntad de los dioses? ¿Si el gran Osiris hubiera deseado que nuestras vidas fueran tan largas no nos lo habría concedido él mismo?»

»A fuerza de palabras cariñosas y enamoradas logré dominar sus dudas, pero seguía vacilando. Era una gran decisión, decía. Necesitaba una noche más para pensarlo. Por la mañana me haría saber el resultado de sus meditaciones. No era demasiado pedir una noche. Deseaba dirigir sus plegarias a Isis para que le ayudara en la decisión.

»Con el corazón abatido, barruntando desgracias, la dejé en compañía de sus doncellas. A la mañana siguiente, una vez finalizado el sacrificio de primera hora, corrí a su casa. Una esclava asustada me recibió al pie de la escalera. Su señora estaba enferma, me dijo, muy enferma. Me abrí paso entre la servidumbre, frenético, y atravesé salones y pasillos hasta llegar a la cámara de mi Atma. Estaba tendida en su lecho, con la cabeza sobre la almohada, el rostro muy pálido y los ojos vidriosos. En la frente aparecía una mancha inflamada, de color púrpura. Yo conocía ya aquella marca infernal. Era la pústula de la peste blanca, el sello de la muerte.

»¿Para qué hablar de aquellas horas terribles? Durante meses me asedió la locura, el delirio, la fiebre, pero yo no podía morir. Jamás un árabe sediento deseó descubrir un pozo de agua como yo deseé la muerte. Si el veneno o el acero hubiera podido cortar el hilo de mi existencia, habría tardado un instante en ir a reunirme con mi amada en el país del angosto portal. Lo intenté, pero todo fue inútil. La influencia de la sustancia era demasiado poderosa. Una noche, cuando yacía en mi lecho, débil y hastiado de la vida, Parmes, el sacerdote de Thoth, vino a visitarme. Le vi de pie, en el círculo de luz que proyectaba la lámpara, y me miró con unos ojos en los que se adivinaba una alegría insana.

»-¿Por qué permitiste que muriera? -me preguntó-. ¿Por qué no la fortaleciste igual que hiciste conmigo?

»-Era demasiado tarde -respondí-. Me había olvidado: tú también la amabas. Eres mi compañero en la desgracia. ¿No es terrible pensar que han de pasar siglos hasta que la veamos de nuevo? ¡Qué estúpidos fuimos al suponer que la muerte era nuestro enemigo!

»-Tú puedes asegurar eso -exclamó con una risa salvaje-. Esas palabras son acertadas en tus labios. Para mí no tienen significado.

»-¿Qué quieres decir? -exclamé, incorporándome sobre un codo-. Seguramente, amigo mío, el dolor ha trastornado tu cerebro.

»El rostro de Parmes resplandecía de alegría, y se retorcía y convulsionaba de risa, como si estuviera poseído por el demonio.

»-¿Sabes adonde voy? -preguntó.

»-No -respondí-, no lo sé.

»-Voy hacia ella -dijo-. Ella yace embalsamada en la tumba más alejada, donde se levanta la doble palmera, más allá de los muros de la ciudad.

»-¿A qué vas allí? -pregunté.

»-¡A morir! -gritó-. ¡A morir! Yo no estoy sujeto a las cadenas de la vida terrenal.

»-¡Pero el elixir está en tu sangre! -exclamé.

»-Puedo vencerlo -dijo-. He descubierto un principio más poderoso que lo destruirá. En este momento está actuando en mis venas, y en una hora seré un hombre muerto. Me reuniré con ella y tú quedarás atrás.

»Al mirarle comprendí que era cierto lo que decía. El brillo acuoso de su ojos revelaba que estaba más allá del poder del elixir.

»-¡Tienes que enseñármelo! -grité.

»-¡Jamás! -respondió.

»-¡Te lo imploro, por la sabiduría de Thoth, por la majestad de Anubis!

»-Es inútil -me contestó con frialdad.

»-Entonces lo descubriré -exclamé.

»-No podrás -respondió-. Lo encontré por casualidad. Requiere una mixtura que no podrás conseguir nunca. Salvo la que contiene el anillo de Thoth, jamás se hará otra igual.

»-¡En el anillo de Thoth! -repetí-. ¿Dónde está el anillo de Thoth?

»-Eso tampoco lo sabrás nunca -contestó-. Tú conseguiste su amor. ¿Quién ha ganado al final? Te abandono a tu sórdida vida en la tierra. Mis cadenas se han roto. ¡Debo irme!

»Giró sobre sus talones y salió de la habitación. A la mañana siguiente recibí la noticia de que el sacerdote de Thoth había muerto.



El anillo de Thoth, Arthur Conan Doyle.






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domingo, octubre 11

Si tu tacto mata, entonces quiero morir en tus manos


" El joven observaba en silencio y con creciente disgusto. Pero finalmente, como ella tomara en sus brazos al feo animalillo, que a él le parecía del todo horrible, lo apretara contra su blanco regazo y besara su negro hocico con sus celestiales labios, se le agotó por completo la paciencia y exclamó, lleno de desesperación:

—¿Es que debo yo, tal vez para siempre y por un triste destino, vivir privado de tu presencia, de ti, por cuya causa he perdido todo, incluso a mí mismo, ver ante mis ojos que una criatura tan antinatural te provoque alegría, que gane tu afecto y pueda disfrutar de tu abrazo? ¿Debo ir vagando por más tiempo de un lado a otro y completar el triste círculo cruzando el río de una a otra de sus orillas? No. Aún palpita una chispa del antiguo heroísmo en mi pecho. ¡Que en este momento se levante crepitante por última vez! Si piedras pueden reposar en tu seno, entonces que me convierta en piedra; si tu tacto mata, entonces quiero morir en tus manos.

Dijo estas palabras con ademanes vehementes; el azor voló de su mano, pero él se arrojó hacia la hermosa muchacha cuando ella alzó sus manos para detenerlo y, con horror, sintió ella la adorada carga en su seno. Con un grito retrocedió y el encantador mancebo se desplomó desde la altura de sus brazos.

¡La desgracia había ya sucedido! La dulce Azucena estaba de pie, inmóvil, mirando absorta el cadáver inánime. El corazón parecía paralizársele dentro del pecho y sus ojos estaban sin lágrimas. En vano el doguillo intentaba atraerla con movimientos amistosos; para ella todo el mundo había muerto con él. "




La serpiente verde, Johann Wolfgang Goethe






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miércoles, octubre 7

139 lexatins





Chau, chau mundo cruel. Ese mundo que se aleja de mi. Me voy ¿para que? se me hace insoportable vivir. Y todo pega, vueltas, vueltas para mi.
Mi voz se esfumó, tengo sueño y ya no siento mis pies, canté mil canciones de amor y ahora no me puedo mover. Y todo pega vueltas, vueltas, vueltas para mi. Vueltas, vueltas 139 lexatins ...
El frio ya llego y me acuerdo que te dije mi amor.. "¿Ves eso que está en tus manos? No es versace, nena, es mi corazon". Y todo pega vueltas, vueltas, vueltas para mi. Vueltas 139 lexatins ...
Estoy bien, estoy feliz. Tengo miedo, San Telmo sin ti. Y todo pega vueltas, vueltas, vueltas para mi. Vueltas 139 lexatins ...

Chau chau mundo cruel, el tiempo no parece pasar. Me voy ¿para que? no tengo nadie a quien esperar. Y todo pega vueltas, vueltas, y más vueltas

Y pega vueltas...




Fito Páez, Naturaleza Sangre.





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viernes, agosto 21

De Saint-Preux a su amada Julie


Desde las profundidades del tourbillon social, (vida cotidiana moderna en la ciudad) tratando de trasmitirle su asombro y su miedo:



"De todas las cosas que me impresionan, no hay ninguna que cautive mi corazón, aunque todas juntas perturben mis sentidos, haciéndome olvidar quién soy y a quién pertenezco."






La nueva Eloisa, Jean-Jacques Rosseau









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jueves, julio 2

Espero que si

Soy un colgado. ¿Y que?
Mañana capaz me levanto y ni me acuerde que pense la noche anterior en volver a escribir aca.
No tiene sentido amargarse, bueno a dormir.








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viernes, junio 5

Sordos a los ruidos del mundo



Eramos dos. Dos personas separadas, cada uno su vida, su historia. Pero parecíamos una sola, un todo maravilloso. Era todo tan genial. Hablo en pasado, escribo desde un ayer, por que todo quedó en el antes. Presente en mi memoria. Pasábamos todo el día tirados en la cama. Nos mirábamos en silencio, de más estaban las palabras, lo que expresábamos era un secreto entre nuestras miradas, nuestros ojos. Confiables los tuyos, nunca me develaron nada. Imperturbables los míos, no escuchaban tus exigencias, "martín hablame" .. ¿No escuchas? ¿No entendes? Lo estoy gritando todo. Lo gritaba mejor dicho, es complejo el idioma de los ojos. Caminábamos de la mano, vos me enseñaste como. Sospecho que me tomabas tan fuerte por temor a que saliera volando por los cielos, era tu ángel, me lo recordabas a cada momento. Nos prometimos que estaríamos cerca siempre, dijimos siempre. Creí todo lo que decías, siempre lo hacía, realmente eramos geniales. No escuchábamos otras voces, no veíamos en el tiempo otra cosa que no sea a nosotros. Dijimos siempre. Si alguien me hubiera dicho en ese momento que todo se terminaría alguna vez, supongo que lo hubiera maltratado y le hubiera dicho que estaba equivocado. Todos estaban equivocados, nadie entendía. Eramos demasiado geniales para este planeta. En aquellos días me acuerdo, lo sabíamos todo. Estábamos tan convencidos de lo que teníamos, de lo que eramos, realmente lo sabíamos todo. Que estúpidos. Estábamos tan equivocados, como iba a saberlo. ¿Escucharon eso de "valorá lo que tenés"? ¿Por que no me avisaron que todo se termina?, lo hicieron. Estaba tan equivocado. Lo daba todo por vos, no entiendo. "Siempre" que mentira más cruel. Lo sabían todos menos nosotros, que ingenuos. Sordos a los ruidos del mundo. ¿No eramos geniales?. Recuerdo tu rostro bañado en un mar de lágrimas , ningún beso pudo borrar las marcas de tus desesperados labios mordiendo a los mios, pero habíamos cambiado tanto. Ya no eramos el uno para el otro, no eramos tan geniales. Estábamos tan enfermos. Nos despedimos, todo terminó. Caminos bifurcados, desde lejos nos pensaremos, estas metida bien adentro en mi estropeado cerebro. Conservo tus recuerdos, tus palabras, tus cartas, tus canciones, tus caricias, un paquete de tus pastillas, y el último beso que me diste. Ese con el cual me entregaste tu porción de corazón, y arrancaste una parte del mío para llevártela con vos. El tiempo se encarga de acomodarlo todo, eso creo, nuestras miradas volverán a cruzarse, eso espero. Quiero verte, en realidad quiero verte, vení a buscarme. Vení a buscarme y llevate ese último beso. Llevatelo bien lejos. Te devuelvo tu trozo de corazón, por favor devolveme ese pedazo del mío. Lo necesito entero para seguir, voy a seguir.








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Equis cosa


Pienses lo que pienses, sientas lo que sientas, haya lo que haya y veas lo que veas. Ya no hay una última vez, que fué tantas y ninguna al mismo tiempo. Quiero sentir que vivo, y que soy yo el que elige como hacerlo. Hacer durar las horas, y que no pasen así nomás por un arreglo a fines. Que nada acelere mi reloj y que pueda disfrutar de las pequeñas cosas. Para de a poco, ir comprendiendo lo macro.





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jueves, junio 4

Compromiso a marzo


Las cosas que hago y me arrepiento al instante, momentos atemporales donde uno se olvida todo aquello que en algún momento juró cambiar. Se lo prometió a si mismo, en una confidencia que nunca perturbó el silencio de una madrugada cualquiera. Se lo repite dos o quizás tres veces y se va a dormir un poco más tranquilo. Siempre para adentro, jamás lo exteriorizaría. Al despertar al otro día, a veces temprano y otras veces pasadas las doce, sigue latente aquella promesa. Pero va agonizando con el transcurso de las horas. Llegado el atardecer pocos signos de vida presenta. En ciertas jornadas el compromiso no pasa de las cinco de la tarde, desaparece mucho antes que lo haga el mismísimo sol, quién se va preparando para darle la luz a un nuevo amanecer en otro lado del mundo. En otras ocasiones perdura hasta altas horas de la noche, quitándome el sueño. Recuerdo haberla prolongado por un puñado de meses una vez, no más de eso. En fin, me voy a leer para la facultad, y a ver cuanto duro esta vez.






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High and dry - Radiohead

Two jumps in a week
I bet you think that's pretty clever,
don't you boy?
Flying on your motorcycle
watching all the ground beneath you drop
You'd kill yourself for recognition,
Kill yourself to never ever stop
You broke another mirror,
You're turning into something you are not.

Don't leave me high,
don't leave me dry
Don't leave me high,
don't leave me dry…

Drying up in conversation,
You will be the one who can not talk
All your insides fall to pieces,
You just sit there wishing you could still make love
They're the ones who'll hate you,
When you think you've got the world all sussed out
They're the ones who'll spit at you,
You will be the one screaming out.

Don't leave me high,
don't leave me dry
Don't leave me high,
don't leave me dry…

Oh… It's the best thing that you ever had,
The best thing that you ever, ever had
It's the best thing that you ever had,
The best thing you ever had, It’s gone away.

Don't leave me high,
don't leave me dry
Don't leave me high,
don't leave me dry…




En la voz de Jorge Drexler




Dos sobresaltos en una semana
Apuesto que te crees que eres el más listo,
¿verdad muchacho?
Volando en tu motocicleta,
mirando todo el suelo que debajo de ti desciende
Te matarías por reconocimiento,
te matas para no detenerte jamás
Rompes otro espejo,
te conviertes en algo que no eres.

No me dejes plantado (Abandonado),
no me dejes seco (Desamparado)
No me dejes plantado (Abandonado),
no me dejes seco (Desamparado)

Ausente en una conversación,
serás el único que no pueda hablar
Todo tu interior se cae a pedazos,
sólo te sientas ahí deseando poder aún hacer el amor
Ellos son los únicos que te odiarán,
cuando creas que obtuviste el mundo todo se descubre
Ellos serán los que te escupirán,
tú serás el único fuera de onda.

No me dejes plantado
no me dejes seco
No me dejes plantado
no me dejes seco

Oh... Es la mejor cosa que nunca has tenido,
La mejor cosa que tu nunca, jamás has tenido,
Es la mejor cosa que nunca has tenido,
La mejor cosa que nunca has tenido, se ha ido.

No me dejes plantado
no me dejes seco
No me dejes plantado
no me dejes seco.






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